viernes, 6 de enero de 2023

El viejo y el mar

El viejo y el mar

© por Pablo Virgili Benitez

 

Descubrí a Hemingway cuando bordeaba mis 15 años. Fue con una edición de 1975 de ese clásico del cuento contemporáneo que es “Las nieves del Kilimanjaro”. Ahora, he vuelto a él, con otro clásico: “El viejo y el mar”.

Santiago es un anciano pescador que se obsesiona con atrapar a un pez de inmensas dimensiones. Lleva ochenta y cuatro días consecutivos saliendo a la mar (sí a la mar, el mismo Hemingway lo dice: “la mar es una mujer: profunda, rica, insondable, vital”) sin éxito alguno. Un muchacho que le cuida y admira observa cómo se desgastan las energías del viejo pescador. Tras días en medio del océano, Santiago logra atrapar a un pez aguja enorme. No cabe en su pequeño bote y lo amarra a la borda del madero. Los tiburones acechan y en sucesivos ataques se comen la carne del gigante pez. Al llegar a tierra el viejo pescador, exhibe como trofeo de guerra el esqueleto del monumental pez. A pesar de todo, Santiago, el viejo, logra su proeza.

Con un ritmo narrativo trepidante que te mantiene en tensión página a página, con una prosa directa, precisa, concisa; sencilla, Hemingway logra una novela corta (94 páginas) magistral, cimera de la literatura universal. Con ella obtuvo el premio Pulitzer, máximo galardón de las letras estadounidenses, y años después le otorgaron el Premio Nobel de Literatura, preciado botín de los escritores.

El libro está lleno de enseñanzas; ambientado en las aguas del mar Caribe, en las cercanías de la ciudad de La Habana, capital de la República de Cuba. Esta, por ejemplo: “Sabía que cuando dice uno una buena cosa posiblemente no suceda”. O esta otra: “Pero el hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”. Y para quienes afirman que en la obra de Ernest no hay poesía les dejo este ejemplo de la novela en cuestión: “Me alegro que no tengamos que matar las estrellas”.

Para culminar esta recomendación a leer El viejo y el mar, les comparto la opinión del Guerrillero heroico, tras leer el libro: “Sí, si debo decir algo sobre los libros en mi vida, mejor aún, sobre la novela, la poesía, o el cuento en mi existencia, pondré siempre adelante a ese gringo maravilloso que se llamó Ernest Hemingway, y a ese librito mínimo en páginas y personajes, pero inmenso en símbolos y verdades que se llama El viejo y el mar (Ernesto Ché Guevara).

Por último, la recomendación sincera, del gran maestro de nuestras letras latinoamericanas, para quienes aspiran ser escritores y para quienes son ávidos lectores: “Lee a Hemingway” (Gabriel García Márquez).

Lean El viejo y el mar, lean a Hemingway.

 

 

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