lunes, 9 de enero de 2023

La Metamorfosis

 

La Metamorfosis

© por Pablo Virgili Benitez

 

He vuelto a leer, tras seis años, “La Metamorfosis”, obra cumbre del escritor checo Franz Kafka. La primera vez lo hice, cuando cursaba el primer año de Bachillerato en el colegio, como parte del contenido de la materia de Lengua y Literatura.

Son, sin temor a equivocarme las noventa y tres páginas mejor escritas de toda la literatura universal. Kafka, que cuando la escribió economizaba su tiempo entre su trabajo en una compañía de seguros y el de escritor en las noches, veía como Europa comenzaba a resquebrajarse por conflictos internos. 

Gregorio Samsa exaltado, despertó en su cama y se asombró al ver que se había convertido en un monstruoso insecto. Kafka, con un arranque magistral, nos redescubre a nosotros mismos. ¿Qué somos en realidad?

Gregorio un comerciante próspero que trabaja arduamente para cancelar una deuda de su padre, pasa por un proceso metamórfico y se convierte en un invertebrado artrópodo. Es encerrado en su alcoba; su familia se avergüenza de su estado. Desde allí, dominando sus patas, y su caparazón Gregorio escucha todo: los desmanes de sus padres, el llanto de su hermana, los portazos de la criada. Vuela y se adhiere al techo, camina por las paredes, se desconoce a sí mismo. Quiere volver al trabajo, para ayudar a su padre, para seguir cancelando la deuda que le aqueja. Una mañana, tras abrir la puerta de su cuarto, la criada, descubre inerte, sin movimiento, el cuerpo de Gregorio. Su familia respira aliviada, y sigue su vida con total normalidad.

Con “La Metamorfosis” Kafka logra una crítica verídica de la sociedad de su época. La novela es un testimonio perspicaz del interior de las familias de comienzos del siglo XX. Una narración del yo personal de cada uno de nosotros, una búsqueda precisa del quién, una pincelada de intimidad. Es, una obra magistral.

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