lunes, 2 de enero de 2023

Gabriel (A)

 Gabriel (A)

© por Pablo Virgili Benitez 

Una pertinaz llovizna caía sobre el asfalto de la avenida Naciones Unidas. Entramos al Quicentro esquivando la lluvia. Se presentaba en la librería Libri Mundi la novela Gabriel (A) la más reciente obra del escritor ecuatoriano Raúl Vallejo.

Gabriela es una transexual que se ve amenazada constantemente por los efectos de los prejuicios en el estrato social, y en la manera de actuar, y de rechazar “lo diferente” de las personas. Se harta de las miradas cortantes, de los cuchicheos estruendosos y de las ofensas verbales que debe soportar a diario en las calles de la fría Quito, o en la conservadora y cálida Guayaquil.

En una ocasión la persiguen unos tipos que la acosan. Llega a salvo a su departamento, pero la obnubilan los recuerdos de las historias de sus otras amigas transexuales que fueron obligadas a desnudarse, a bailar en un poste y a soportar disímiles vejámenes. Gabriela es una guerrera, que es atacada con frecuencia por una sociedad dura, y contundente con lo distinto, con lo diverso, con lo que se aleja de la norma establecida.  

Frecuenta un bar llamado Socios, donde conoce a Miguel, un ejecutivo bancario que ha roto su relación amorosa con su novia. La atracción entre ambos es inmediata. Lo que sigue lo irá descubriendo usted al leer la obra; no quiero excederme en detalles, por aquello de que ahora toda crítica lleva el cartel de: cuidado contiene spoilers.

La obra, con la que el autor ganó el Premio Miguel Donoso Pareja 2018 que concede la Feria Internacional del Libro de Guayaquil está repleta de colombianismos, esas palabras picarescas del lenguaje coloquial colombiano y que le permitirán al lector ampliar su vocabulario. Allí están a modo de ejemplo: conchudo que significa traicionero, mal intencionado, mala persona; guaches: patán, persona ordinaria y soez; pirobo: persona despreciable; entre muchos otros.

Como toda creación literaria Gabriel (A) ostenta frases lapidarias que funcionan a modo de crítica a la realidad en que vivimos, y nos recuerdan que la ficción es un espejo donde se observa el mundo real.

“Debemos ser unas nazis muy singulares: somos nosotras las que sufrimos el acoso, es a nosotras a quienes nos golpean y nos matan cada vez que a los machos se les antoja, cada vez que se enojan; y después, ante el cadáver de la mujer de turno, se excusan diciendo que se trata de crímenes pasionales”.  He aquí una veraz descripción de lo que sufren a diario las mujeres a causa de la violencia machista.

O aquí, donde se refleja el estigma social hacia las personas transexuales: “Es que cuando una es trans, a fin de cuentas, solo le queda trabajar de puta o peluquera”.

Y por allí, suelta, entre las páginas de Gabriel (A) el lector atento descubrirá una frase acertada en todo momento: “Los políticos son maña y secretos, solo aparecen en días de elecciones”.

Con Gabriel (A) Raúl Vallejo nos regala una pincelada perfecta de nuestro interior. Es una llamada de atención a nuestra forma de pensar, una mirada íntima a lo que somos como sociedad. Es una alerta, un exhorto a que nos detengamos a pensar cómo tratamos a los demás, porque como dicen los que saben: como trates, serás tratado.

Lean Gabriel (A). Dense la oportunidad de adentrarse en los entresijos de una novela corta, sencilla en apariencia, pero muy profunda en el fondo, y en la forma. Lean a Raúl Vallejo, es una de nuestras mejores plumas, se los puedo asegurar. 

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