sábado, 22 de abril de 2023

Matar a un ruiseñor

 

Matar a un ruiseñor

por © Pablo Virgili Benitez

Clásico de la literatura universal, única obra publicada por su autora Harper Lee con la que obtuvo el premio Pulitzer, máximo galardón literario de los Estados Unidos en 1961, ha vendido más de cuarenta millones de copias en todo el mundo, y fue llevada a la gran pantalla.

Atticus Finch es el mejor abogado del condado de Maycomb en Alabama. Le es encargada la defensa del afroamericano Tom Robinson acusado de violar a la joven Mayella Ewell. Atticus se gana la repulsa de todo el pueblo por ser un ama negros.

La novela, publicada en 1960, en pleno apogeo de la lucha por la igualdad racial en Estados Unidos es un alegato a favor de esos justos reclamos, y un sacudón a la identidad estadounidense.

Scout Finch, una niña de apenas ocho años es la narradora principal de la trama. Nos contará la historia del condado, y los movimientos de sus habitantes, el desarrollo del juicio y la indignación familiar que supuso la injusta condena de Tom Robinson.

Harper Lee demuestra una maestría narrativa y literaria admirable, dejando en el texto de su obra cumbre frases memorables:

  (…) no he visto nunca a ningún Jurado decidirse en favor de un negro pasando por encima de un blanco…

 

  (…) ¡El tono con que aquel hombre llamaba continuamente muchacho al negro y se mofaba de él, y volvía la vista hacia el Jurado cada vez que contestaba…!

 

  Bien, Dill al fin y al cabo no es más que un negro.

 

   Me importa un comino. No es justo, sea como fuere, no es justo tratarlos de aquel modo…

 

La defensa de Tom Robinson que hace Atticus Finch frente al tribunal es una clase magistral de Derecho penal, que todos los abogados debiesen leer.

 Harper, nos regala una de las más bellas defensas del hábito de la lectura jamás escrita:

  Eh, tú — contestó Jem, amablemente.

  Soy Charles Baker Harry —dijo el otro—. Sé leer.

  ¿Y qué? — dije yo.

  He pensado nada más que os gustaría saber que sé leer. Si tenéis algo que sea preciso leer, yo puedo encargarme…

  ¿Cuántos años tienes? —le preguntó Jem—. ¿Cuatro y medio?

  Voy por los siete.

  Entonces no te ufanes —replicó Jem, señalándome con el pulgar—. Ahí Scout lee desde que nació, y ni siquiera ha empezado a ir a la escuela.

 

Matar a un ruiseñor, ¡una novela que hay que leer!

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