Matar a un ruiseñor
por © Pablo Virgili
Benitez
Clásico
de la literatura universal, única obra publicada por su autora Harper Lee con
la que obtuvo el premio Pulitzer, máximo galardón literario de los Estados
Unidos en 1961, ha vendido más de cuarenta millones de copias en todo el mundo,
y fue llevada a la gran pantalla.
Atticus
Finch es el mejor abogado del condado de Maycomb en Alabama. Le es encargada la
defensa del afroamericano Tom Robinson acusado de violar a la joven Mayella Ewell.
Atticus se gana la repulsa de todo el pueblo por ser un ama negros.
La
novela, publicada en 1960, en pleno apogeo de la lucha por la igualdad racial
en Estados Unidos es un alegato a favor de esos justos reclamos, y un sacudón a
la identidad estadounidense.
Harper
Lee demuestra una maestría narrativa y literaria admirable, dejando en el texto
de su obra cumbre frases memorables:
—
(…) no he visto nunca a ningún Jurado decidirse en favor
de un negro pasando por encima de un blanco…
—
(…) ¡El tono con que aquel hombre llamaba continuamente
muchacho al negro y se mofaba de él, y volvía la vista hacia el Jurado cada vez
que contestaba…!
—
Bien, Dill al fin y al cabo no es más que un negro.
—
Me importa un
comino. No es justo, sea como fuere, no es justo tratarlos de aquel modo…
La
defensa de Tom Robinson que hace Atticus Finch frente al tribunal es una clase
magistral de Derecho penal, que todos los abogados debiesen leer.
Harper, nos regala una de las más bellas
defensas del hábito de la lectura jamás escrita:
—
Eh, tú —
contestó Jem, amablemente.
—
Soy
Charles Baker Harry —dijo el otro—. Sé leer.
—
¿Y
qué? — dije yo.
—
He
pensado nada más que os gustaría saber que sé leer. Si tenéis algo que sea
preciso leer, yo puedo encargarme…
—
¿Cuántos
años tienes? —le preguntó Jem—. ¿Cuatro y medio?
—
Voy
por los siete.
—
Entonces
no te ufanes —replicó Jem, señalándome con el pulgar—. Ahí Scout lee desde que
nació, y ni siquiera ha empezado a ir a la escuela.
Matar
a un ruiseñor, ¡una novela que
hay que leer!

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